Estamos situados en un entorno privilegiado

No es difícil conseguir un producto bueno cuando te encuentras rodeado de tantas cosas buenas. Y no cabe duda de que nuestra localización no podría ser mejor.

Situados en el sur de la provincia de Lugo prácticamente en la frontera con la de Ourense, nos encontramos por un lado con el río Sil y por el otro con la sierra del Caurel. El valle de Quiroga goza de un microclima mediterráneo que le brinda inviernos menos húmedos y veranos más cálidos que en otras partes de Galicia. Esto resulta en la existencia de vegetación no presente en el resto de bosques típicamente atlánticos de la comunidad gallega. Y permite que nuestras abejas tengan una mayor variedad de plantas en donde elegir, lo que se traduce en una mayor riqueza de matices en nuestros productos.

El valle de Quiroga supone una zona fértil en medio de las montañas colindantes, regada desde siempre por las aguas del Sil que además le proporcionaron una gran importancia a la zona ya desde los tiempos de los romanos, en los cuales se extraían preciadas pepitas de oro de su cauce. Restos de estas explotaciones auríferas se pueden encontrar en distintos puntos de los ayuntamientos de Quiroga y Ribas do Sil, siendo la obra más destacada de todas el túnel romano de Montefurado. Atraídos por el oro del Sil, excavaron en el medio de la montaña éste túnel en el siglo II para desviar el cauce del río y así poder extraer el oro que quedara en el antiguo cauce, ahora seco. Originariamente tenía unos 120 metros de largo, 19 de ancho y 17 de alto, y 12,5 metros de profundidad. Actualmente sólo se conserva algo menos de la mitad del túnel (52 metros), ya que en 1934 se derrumbó el resto debido a una crecida del río.

Siguiendo con el Sil, no nos podemos olvidar de que nos encontramos en plena Ribeira Sacra y al lado de los famosos cañones del Sil, a través de los cuales el río discurre serpenteante entre laderas empinadas en las que se localizan viñas que producen vinos de una calidad excelente. Durante millones de años el río ha ido excavando su cauce en las duras rocas de las montañas, generando así este paisaje tan impresionante que todos los años atrae a miles de turistas. Cerca de aquí existen multitud de miradores que nos permiten asomarnos a este espectáculo natural. Y si lo queremos ver desde la perspectiva opuesta, también está la opción de dar un paseo en catamarán a lo largo de diferentes tramos del río. Hay varios embarcaderos situados en diferentes puntos del río desde los que parten catamaranes que realizan recorridos por sus tranquilas aguas, encajadas entre las paredes laterales que forman las montañas.

Y sin alejarnos demasiado de Quiroga también hay multitud de cosas para ver y para hacer. Por nuestras tierras pasa una de las ramas del camino de Santiago, conocida como Camiño de Inverno. El que no quiera un reto tan grande y prefiera alguna ruta para realizar en un día o en una tarde tiene diferentes alternativas a su disposición: la ruta de las abejas, la del oro y el aceite, las diferentes rutas de la Seara, la de la Encomienda… Estas rutas se articulan en torno a parajes, monumentos, productos y lugares característicos de la zona, como por ejemplo el molino de aceite de Bendilló, el castillo de Torrenovaes y la torre de la Encomienda, la aldea rehabilitada de A Seara o el pliegue de Campodola-Leixazós. Para el viajero que quiera actividades más tranquilas existen dos museos que se pueden visitar, el Etnográfico y el Geológico. Y también se celebran a lo largo del año tres ferias basadas en los tres productos típicos de la zona: aceite (a finales de febrero-principios de marzo), vino (en semana santa) y miel (a principios de agosto).

Hacia el otro lado tenemos la sierra del Caurel, que goza de reconocimiento más allá de nuestras fronteras. Sus montañas, sus ríos y arroyos, sus casas rurales, sus pueblos con encanto, la devesa de Rogueira, sus bosques y sus diferentes rutas de senderismo son una opción más que recomendada si se quiere hacer turismo de naturaleza. Cada año llegan multitud de turistas que vuelven a sus casas enamorados del encanto de estas tierras. Y no solo el paisaje atrae. La gastronomía también es uno de sus puntos fuertes, destacando los productos resultantes de la matanza del cerdo o las castañas y productos confeccionados con ellas como ingrediente principal.